Desde aquel siete de diciembre ha corrido mucha agua bajo el muelle roto e inclinado que deberìa facilitarme el acceso al corazòn de mi barca by sin embargo no lo hace.
He aprendido algunas cosas. Que se puede querer a un barco es la primera. No se si comprenden mi idioma esos tablones de madera humanamente unidos con forma de botazo. Pero ellos me cobijan, aùn cuando llueva copiosamente. Aùn cuando las feroces diferencias que enfrentan a los hombres en el rìo la dejen atrapada en una indefensión que no soporto. Ya dos veces metieron litros de agua en su seno quizá para asustarme, en este mundo casi exclusivamente poblado por marineros rudos de manos callosas. No me doblegaron sus injusticias. Soy fuerte para defenderte y para restaurarte. Sueño con reparar el fondo de tu ser que por cinco años nadie a cuidado. Te llevarè al astillero con cada centavo prolijamente ahorrado, y con mis manos de dactilógrafa y letrada, lijarè tu vientre y te pondre masilla para cubrirte con nuevas tablas màs fuertes y seguras. Curarè tus heridas, acariciarè tus líneas y tus curvas junto con mi hijo y luego rezarè para que puedas navegar tu descanso y disfrutes de mis hijos igual que yo. Te lo prometo: Quedaràs preciosa, aunque ya sos hermosa a mis ojos, Barca. Faltan pocos dìas. Lo mejor està por llegar, para ambas!
Decidì vivir a bordo de mi barco. Y compartir mis experiencias con otros navegantes que hayan encontrado su lugar en el mundo, a bordo. Espero que les guste y compartan sus sensaciones conmigo ...
lunes, 23 de enero de 2012
domingo, 8 de enero de 2012
Cuando mi barca esté lista partiré hacia la locura
Fue el siete de diciembre del año 2011 cuando firmé la sentencia de felicidad. Puse peso sobre peso en la mesa de reuniones de la Escribanía Barcia, haciéndome así nueva propietaria de la Barca, chata isleña a reformar a la que decidí trasladar mi hogar, el de mis hijos y mi perro de las nieves.
Creo que lo que finalmente me decidió fue que todos aquellos que sabían de mi proyecto, lo llamaron y lo siguen llamando "locura". Este es el certificado de calidad que ha llevado cada sueño mío que logré concretar y resultó ser una grandiosa e inolvidable aventura.
La idea de salir del mundo terrícola y dar rienda suelta a mi espíritu nómade, que fue lo único que me devolvió el álito de vida despues de la tragedia de mis padres. Me llevó siete años, lo que dura un ciclo de vida, dejar de mirar el río desde la costa y pasar a mirar la costa desde el río.
Me llevó medio siglo encontrar a D.os dentro de mi alma, y bastarme para encontrar. Como los monjes tibetanos, ya no necesito soñar con que otros me hagan feliz, o exigirles que me prodiguen atenciones y afecto. Me basta toda la perfección de la creación y me duele toda la destrucción de la "civilización". Me conmueve la inocencia de las aves bebiendo agua de los charquitos. Me duelen sus patas mutiladas por las lazadas de los niños crueles. Me resquebraja el corazón el trote de los caballos recargados, flacos y sedientos que los cartoneros explotan hasta que caen desfallecientes para luego vender su carne a algùn frigorìfico inescrupuloso. Me golpean el alma los perros perdidos y los cada vez menos gatos que son alimentados con venenos en los alrededores del Instituto Pasteur, nuevo Getto de Varsovia instalado en pleno Parque Centenario. Casi me asesinaron los abuelos insestuosos pedòfilos de su propia carne. Y no se, de verdad, no se como transcurrì desde la nada que me alejaba apenas de la muerte deseada hacia una obligaciòn de seguir adelante por mis hijos. No lo sé, pero ocurrió de alguna forma milagrosa.
Y ese perdurar fue tomando forma de vida cuando comencè a esbozar el boceto de trasladarnos a un barco. El sueño fue tomando sustancia, y en dos meses, vì tantos barcos como pude, absorbí por ósmosìs e intuí por obra de la telepatía, hassta que volvì por ella, la primera que habìa visitado.
Es posible amar una barca? Pues yo amo la mìa
Siento que he venido a rescatarla de una muerte segura tal como ella hace conmigo.
Cuando mi barca estè lista, partirè, hacia la locura de permitirme ser quien en verdad soy.
Creo que lo que finalmente me decidió fue que todos aquellos que sabían de mi proyecto, lo llamaron y lo siguen llamando "locura". Este es el certificado de calidad que ha llevado cada sueño mío que logré concretar y resultó ser una grandiosa e inolvidable aventura.
La idea de salir del mundo terrícola y dar rienda suelta a mi espíritu nómade, que fue lo único que me devolvió el álito de vida despues de la tragedia de mis padres. Me llevó siete años, lo que dura un ciclo de vida, dejar de mirar el río desde la costa y pasar a mirar la costa desde el río.
Me llevó medio siglo encontrar a D.os dentro de mi alma, y bastarme para encontrar. Como los monjes tibetanos, ya no necesito soñar con que otros me hagan feliz, o exigirles que me prodiguen atenciones y afecto. Me basta toda la perfección de la creación y me duele toda la destrucción de la "civilización". Me conmueve la inocencia de las aves bebiendo agua de los charquitos. Me duelen sus patas mutiladas por las lazadas de los niños crueles. Me resquebraja el corazón el trote de los caballos recargados, flacos y sedientos que los cartoneros explotan hasta que caen desfallecientes para luego vender su carne a algùn frigorìfico inescrupuloso. Me golpean el alma los perros perdidos y los cada vez menos gatos que son alimentados con venenos en los alrededores del Instituto Pasteur, nuevo Getto de Varsovia instalado en pleno Parque Centenario. Casi me asesinaron los abuelos insestuosos pedòfilos de su propia carne. Y no se, de verdad, no se como transcurrì desde la nada que me alejaba apenas de la muerte deseada hacia una obligaciòn de seguir adelante por mis hijos. No lo sé, pero ocurrió de alguna forma milagrosa.
Y ese perdurar fue tomando forma de vida cuando comencè a esbozar el boceto de trasladarnos a un barco. El sueño fue tomando sustancia, y en dos meses, vì tantos barcos como pude, absorbí por ósmosìs e intuí por obra de la telepatía, hassta que volvì por ella, la primera que habìa visitado.
Es posible amar una barca? Pues yo amo la mìa
Siento que he venido a rescatarla de una muerte segura tal como ella hace conmigo.
Cuando mi barca estè lista, partirè, hacia la locura de permitirme ser quien en verdad soy.
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